Desde el amor se puede combatir toda
enfermedad
Amelia
es una mujer de 37 años residenciada en la ciudad de Valencia, que ha decidido
enfrentar el cáncer desde una perspectiva positiva. No le gusta hablar de su
hermana Patricia quien murió de la misma enfermedad hace 3 años. La mamá de
Amelia padece de Alzhéimer en la actualidad. Sin embargo, la licenciada tiene
dos hijos que son su razón de vida.
Amelia
Ballestas licenciada en Recursos Humanos, con un post grado en Gerencia de
RRHH, egresada de la Universidad de Carabobo se ha enfrentado a muchas pruebas
y una de ellas es la enfermedad del cáncer. Hoy día labora en el área de las
ventas ya que su antiguo trabajo en la Jacks
le impedía pasar más tiempo con sus hijos.
Amelia
es la menor de tres hijos, su hermana mayor murió de cáncer de mama hace 3 años
y su hermano Claudio ha sido un pilar para ella. Hoy nos cuenta su vivencia
sobre el cáncer.
En
enero del 2015 me hice los exámenes de rutina, eco y mamografía. En los
resultados salió birads II. Fui al
mastólogo y la secretaria me dijo que tenía que esperar hasta el mes de octubre
ya que solo había disponibilidad para esa fecha con el doctor.
Como
me sentía una dureza en el seno izquierdo y en junio comencé a botar líquido
transparente por el pezón, situación que me preocupó y fui a otro mastólogo que
me recomendó la mamá de una amiga.
Este
doctor me realizó una citología de ese líquido y punción con aguja fina
obteniendo resultados normales dentro de los patrones establecidos. Yo tenía
sospecha de malignidad pero ese médico me diagnosticó sana.
Sin
embargo, me quedé tranquila y en octubre fui a mi mastólogo de rutina. Él
sintió algo extraño y me mandó a repetir todos los exámenes, los resultados
fueron birads IV. Se realizó una biopsia y para no hacer
esperar me dio la orden para la realización de los exámenes de rutina para
determinar el cáncer.
Pasaron
los días y había llegado la hora de ir a buscar los resultados. Fui sola a
retirarlos, una amiga me dijo que la esperara, pero no podía, mi preocupación
rompía cualquier acto de paciencia. Al ver el diagnostico sabía que significaba
ese resultado porque mi hermana murió de cáncer mamario hace cinco años.
Entre
lágrimas y sentimientos encontrados, me senté en una silla, llamé a mi hermano
y le conté. Suspiró y sus palabras fueron “Siempre estaré para ti hermana,
tenemos que seguir hacia adelante con lo que venga”.
Mi
amiga llegó y subimos al consultorio. El doctor confirmó mis sospechas, posible
cáncer de mama y me dijo “No tengas miedo, el miedo es peor que la enfermedad”.
En ese momento se estremeció aun más mi corazón pero sabía que no podía
malgastar mis energías porque tengo dos motivos maravillosos que son mis hijos
para superar esta prueba que se ha presentado en mi vida.
El
doctor me ordenó hacer quimio para luego operar. Me dio la orden para que me
hiciera el estudio de inmunohistoquímica
para saber qué tipo de quimioterapia me tendría que hacer. Para ese momento
había tenido muchos gastos y llamé a mi jefa, le conté lo que me había pasado y
me hicieron un adelanto de mis comisiones, de esta manera pude costear ese
examen.
El
birads es una escala que va del 0 al
V donde el IV es el único que tiene literales A B C D, del 0 al 3 es normal. 4
es sospecha de cáncer y 5 es un tiro al piso, es cáncer.
Durante
este proceso me he mentalizado y decidí tomar una postura de tranquilidad para
mantenerme sana. Empecé a practicar ho´oponopono.
Sabía que tenía que hablar con mis hijos y fue a principios de diciembre de
2015 cuando había llegado la hora de conversar. Primero hablé con mi hija que
tiene 13 años, decidí hacerlo porque tenía claro cuántas quimioterapias me
realizarían y cuál era el grado de mi enfermedad.
Le
expliqué lo que ocurría y le afirmé que esto sería temporal. Luego, nos fuimos
a la peluquería a cortarme el cabello por las orejas. A mi niño de 4 años, Matías,
le hablé en su idioma, muy sencillo, él
entendió que pronto sería la Sra. Cara de papa.
Mi
madre sufre de alzhéimer, por eso ella no sabe sobre mi enfermedad. Ella sufrió
mucho con mi hermana. Para diciembre ya tenía la certeza del grado de mi
enfermedad y de costumbre esta época decembrina la pasamos junto a ella. No la
visitaba desde septiembre y fue como si hubiese pasado mucho tiempo sin verla,
cuando llegué a casa, estaba muy feliz de estar con ella. La vi luego de mi
primera quimio.
Los
resultados de este primer tratamiento fueron de mucho asombro para muchos
porque gracias a Dios no tuve ninguna reacción de dolor, ni nauseas. La mente
es muy poderosa, creamos lo que creemos.
Desde
el primer momento vi la enfermedad como una oportunidad, de crecer como
persona, de agradecer, de dar gracias por todo. A partir de ese momento he
estado llena de amor.
También,
hable con mis clientes, me brindaron su apoyo con mensajes, ofreciendo sus
servicios, fueron muy solidarios. He continuado mi ritmo de vida luego de haber
sido diagnosticada de cáncer, trabajo todos los días, llevo los niños al
colegio dos días a la semana y los otros días los lleva y los retira del
colegio el transporte escolar.
Mi
filosofía de vida en la actualidad consiste en una meditación hawaiana que
significa enmendar, corregir un error. Esto me ha ayudado a no sobrecargarme de
energías y continuar una vida sana. Trato de no intoxicarme y cuando mi prima Elisa
me contó su experiencia con respecto a la quimio, leía y borraba los mensajes,
su vivencia había sido muy trágica y no quería perturbarme.
Mi
segunda quimio fue el 5 de enero, ese día estaba con mi hermano, quien me
acompañó. Me sorprendieron en la clínica muchos amigos que hacía tiempo no
frecuentaba. Las quimioterapias son cada 21 días.
La
del 5 de enero me la hice en Barquisimeto,
aún estaba en casa de mi madre por eso tenía que volver a Carora. En esa
consulta la doctora me había dicho que se me iba a comenzar a caer el cabello.
Días después, cuando regresé a mi casa en Valencia, decidí raparme el cabello.
El
médico me dijo que cuando fuese por la sexta quimioterapia van a pasar tres
meses y luego me van a llevar a quirófano para operar. El seguro no me cubre
nada hasta dentro de un año, por lapso de espera. Apenas me vea el cirujano debo
ir a instituciones públicas a buscar ayuda para la operación y la prótesis. Me
van hacer mastectomía radical.
Luego
de cada quimio me tomo 3 pastillas, 1 el día de la quimio, otra al día
siguiente y la otra al tercer día. En
ese tercer día me colocan una inyección, granocyte,
en la barriga para proteger los huesos. Pueden llegar a ponerme entre 4 o 6
inyecciones, eso dependerá de lo que ordene el doctor. Esas inyecciones son 1
diaria luego de haber transcurrido tres días de la realización de la quimio. En
mi primera quimio me colocaron 4 y en la segunda 5 inyecciones.
Hay
que vivir la vida agradeciendo, vivir desde el amor, con conciencia pura. Esto
te hace vivir.
Mi
rutina diaria continúa igual, visito a mis clientes, llego temprano a casa y me
acuesto a dormir a eso de las 7 u 8 de la noche. Desde que me diagnosticaron
esta enfermedad descanso todos los fines de semana.
He
acudido a medicina natural y en ayunas tomo miel con polen y jalea real.
Ingiero por las tardes té de moringa, como guanábana y utilizo ralladura de
limón congelado en las comidas.
Cuando
regreso de la quimio a casa trato que
mis hijos no estén durante esos 3 días porque los reactivos y medicamentos que
me colocan podría causarles un efecto secundario, caída del cabello, alergias,
ya que mis poros expiran todos esos químicos. El organismo asimila todo lo que
necesita y el resto lo expulsa. Inclusive debo tomar mucho líquido antes y
luego de la quimio para que mi cuerpo bote el excedente de medicamentos que no
asimila el organismo.
Mis
hijos son mis pilares, son comprensivos, cariñosos. Mi hija la mayor sigue
manteniendo su récord en el colegio, es excelente estudiante; es un ángel dulce
y buena compañera. Mi pequeño Matías ora todas las noches, pone sus manitos en
mi seno y dice “Diosito cura a mi mamá, amén”.
En
este proceso puedo clasificar tres etapas que han marcado esta enfermedad en mi
vida
· A nivel físico: no puedo exponerme al sol, mis hábitos alimenticios cambiaron, como más sano y ahora duermo más.
· A nivel personal: no me preocupo como antes, estoy menos gruñona y me río muchísimo más.
· A nivel espiritual: aprendí a meditar, expandir el amor dentro de mí, disfruto de la simplicidad y siempre doy gracias por todo.
· A nivel físico: no puedo exponerme al sol, mis hábitos alimenticios cambiaron, como más sano y ahora duermo más.
· A nivel personal: no me preocupo como antes, estoy menos gruñona y me río muchísimo más.
· A nivel espiritual: aprendí a meditar, expandir el amor dentro de mí, disfruto de la simplicidad y siempre doy gracias por todo.
El
cáncer no lo podemos ver como una enfermedad terminal, por eso me identifico
con esta frase de Hermann Hesse “No hay más realidad que la que tenemos dentro.
Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente, porque creen que
las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su mundo interior
manifestarse”.
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