miércoles, 20 de enero de 2016

Entrevista de Semblanza

El cáncer es una oportunidad de vida que te hace reflexionar

Desde el amor se puede combatir toda enfermedad

Amelia es una mujer de 37 años residenciada en la ciudad de Valencia, que ha decidido enfrentar el cáncer desde una perspectiva positiva. No le gusta hablar de su hermana Patricia quien murió de la misma enfermedad hace 3 años. La mamá de Amelia padece de Alzhéimer en la actualidad. Sin embargo, la licenciada tiene dos hijos que son su razón de vida.

Amelia Ballestas licenciada en Recursos Humanos, con un post grado en Gerencia de RRHH, egresada de la Universidad de Carabobo se ha enfrentado a muchas pruebas y una de ellas es la enfermedad del cáncer. Hoy día labora en el área de las ventas ya que su antiguo trabajo en la Jacks le impedía pasar más tiempo con sus hijos.
Amelia es la menor de tres hijos, su hermana mayor murió de cáncer de mama hace 3 años y su hermano Claudio ha sido un pilar para ella. Hoy nos cuenta su vivencia sobre el cáncer.

En enero del 2015 me hice los exámenes de rutina, eco y mamografía. En los resultados salió birads II. Fui al mastólogo y la secretaria me dijo que tenía que esperar hasta el mes de octubre ya que solo había disponibilidad para esa fecha con el doctor.

Como me sentía una dureza en el seno izquierdo y en junio comencé a botar líquido transparente por el pezón, situación que me preocupó y fui a otro mastólogo que me recomendó la mamá de una amiga.

Este doctor me realizó una citología de ese líquido y punción con aguja fina obteniendo resultados normales dentro de los patrones establecidos. Yo tenía sospecha de malignidad pero ese médico me diagnosticó sana.

Sin embargo, me quedé tranquila y en octubre fui a mi mastólogo de rutina. Él sintió algo extraño y me mandó a repetir todos los exámenes, los resultados fueron birads IV.  Se realizó una biopsia y para no hacer esperar me dio la orden para la realización de los exámenes de rutina para determinar el cáncer.

Pasaron los días y había llegado la hora de ir a buscar los resultados. Fui sola a retirarlos, una amiga me dijo que la esperara, pero no podía, mi preocupación rompía cualquier acto de paciencia. Al ver el diagnostico sabía que significaba ese resultado porque mi hermana murió de cáncer mamario hace cinco años.

Entre lágrimas y sentimientos encontrados, me senté en una silla, llamé a mi hermano y le conté. Suspiró y sus palabras fueron “Siempre estaré para ti hermana, tenemos que seguir hacia adelante con lo que venga”.

Mi amiga llegó y subimos al consultorio. El doctor confirmó mis sospechas, posible cáncer de mama y me dijo “No tengas miedo, el miedo es peor que la enfermedad”. En ese momento se estremeció aun más mi corazón pero sabía que no podía malgastar mis energías porque tengo dos motivos maravillosos que son mis hijos para superar esta prueba que se ha presentado en mi vida.

El doctor me ordenó hacer quimio para luego operar. Me dio la orden para que me hiciera el estudio de inmunohistoquímica para saber qué tipo de quimioterapia me tendría que hacer. Para ese momento había tenido muchos gastos y llamé a mi jefa, le conté lo que me había pasado y me hicieron un adelanto de mis comisiones, de esta manera pude costear ese examen.

El birads es una escala que va del 0 al V donde el IV es el único que tiene literales A B C D, del 0 al 3 es normal. 4 es sospecha de cáncer y 5 es un tiro al piso, es cáncer.

Durante este proceso me he mentalizado y decidí tomar una postura de tranquilidad para mantenerme sana. Empecé a practicar ho´oponopono. Sabía que tenía que hablar con mis hijos y fue a principios de diciembre de 2015 cuando había llegado la hora de conversar. Primero hablé con mi hija que tiene 13 años, decidí hacerlo porque tenía claro cuántas quimioterapias me realizarían y cuál era el grado de mi enfermedad.

Le expliqué lo que ocurría y le afirmé que esto sería temporal. Luego, nos fuimos a la peluquería a cortarme el cabello por las orejas. A mi niño de 4 años, Matías,  le hablé en su idioma, muy sencillo, él entendió que pronto sería la Sra. Cara de papa.

Mi madre sufre de alzhéimer, por eso ella no sabe sobre mi enfermedad. Ella sufrió mucho con mi hermana. Para diciembre ya tenía la certeza del grado de mi enfermedad y de costumbre esta época decembrina la pasamos junto a ella. No la visitaba desde septiembre y fue como si hubiese pasado mucho tiempo sin verla, cuando llegué a casa, estaba muy feliz de estar con ella. La vi luego de mi primera quimio.

Los resultados de este primer tratamiento fueron de mucho asombro para muchos porque gracias a Dios no tuve ninguna reacción de dolor, ni nauseas. La mente es muy poderosa, creamos lo que creemos.

Desde el primer momento vi la enfermedad como una oportunidad, de crecer como persona, de agradecer, de dar gracias por todo. A partir de ese momento he estado llena de amor.

También, hable con mis clientes, me brindaron su apoyo con mensajes, ofreciendo sus servicios, fueron muy solidarios. He continuado mi ritmo de vida luego de haber sido diagnosticada de cáncer, trabajo todos los días, llevo los niños al colegio dos días a la semana y los otros días los lleva y los retira del colegio el transporte escolar.

Mi filosofía de vida en la actualidad consiste en una meditación hawaiana que significa enmendar, corregir un error. Esto me ha ayudado a no sobrecargarme de energías y continuar una vida sana. Trato de no intoxicarme y cuando mi prima Elisa me contó su experiencia con respecto a la quimio, leía y borraba los mensajes, su vivencia había sido muy trágica y no quería perturbarme.

Mi segunda quimio fue el 5 de enero, ese día estaba con mi hermano, quien me acompañó. Me sorprendieron en la clínica muchos amigos que hacía tiempo no frecuentaba. Las quimioterapias son cada 21 días.

La del 5 de enero me la  hice en Barquisimeto, aún estaba en casa de mi madre por eso tenía que volver a Carora. En esa consulta la doctora me había dicho que se me iba a comenzar a caer el cabello. Días después, cuando regresé a mi casa en Valencia, decidí raparme el cabello.

El médico me dijo que cuando fuese por la sexta quimioterapia van a pasar tres meses y luego me van a llevar a quirófano para operar. El seguro no me cubre nada hasta dentro de un año, por lapso de espera. Apenas me vea el cirujano debo ir a instituciones públicas a buscar ayuda para la operación y la prótesis. Me van hacer mastectomía radical.

Luego de cada quimio me tomo 3 pastillas, 1 el día de la quimio, otra al día siguiente y la otra al tercer día.  En ese tercer día me colocan una inyección, granocyte, en la barriga para proteger los huesos. Pueden llegar a ponerme entre 4 o 6 inyecciones, eso dependerá de lo que ordene el doctor. Esas inyecciones son 1 diaria luego de haber transcurrido tres días de la realización de la quimio. En mi primera quimio me colocaron 4 y en la segunda 5 inyecciones.

Hay que vivir la vida agradeciendo, vivir desde el amor, con conciencia pura. Esto te hace vivir.

Mi rutina diaria continúa igual, visito a mis clientes, llego temprano a casa y me acuesto a dormir a eso de las 7 u 8 de la noche. Desde que me diagnosticaron esta enfermedad descanso todos los fines de semana.

He acudido a medicina natural y en ayunas tomo miel con polen y jalea real. Ingiero por las tardes té de moringa, como guanábana y utilizo ralladura de limón congelado en las comidas.

Cuando regreso de la quimio a casa  trato que mis hijos no estén durante esos 3 días porque los reactivos y medicamentos que me colocan podría causarles un efecto secundario, caída del cabello, alergias, ya que mis poros expiran todos esos químicos. El organismo asimila todo lo que necesita y el resto lo expulsa. Inclusive debo tomar mucho líquido antes y luego de la quimio para que mi cuerpo bote el excedente de medicamentos que no asimila el organismo.

Mis hijos son mis pilares, son comprensivos, cariñosos. Mi hija la mayor sigue manteniendo su récord en el colegio, es excelente estudiante; es un ángel dulce y buena compañera. Mi pequeño Matías ora todas las noches, pone sus manitos en mi seno y dice “Diosito cura a mi mamá, amén”.

En este proceso puedo clasificar tres etapas que han marcado esta enfermedad en mi vida

·         A nivel físico: no puedo exponerme al sol, mis hábitos alimenticios cambiaron, como más sano y ahora duermo más.
·         A nivel personal: no me preocupo como antes, estoy menos gruñona y me río muchísimo más.
·         A nivel espiritual: aprendí a meditar, expandir el amor dentro de mí, disfruto de la simplicidad y siempre doy gracias por todo.

El cáncer no lo podemos ver como una enfermedad terminal, por eso me identifico con esta frase de Hermann Hesse “No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente, porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su mundo interior manifestarse”.


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